En 2010 Fomento licitó 262 millones de euros en los 31 contratos de conservación de carreteras que salieron a concurso
Más allá de la escasa licitación de Fomento, entre las empresas especializadas se apuntan varios problemas que están creando un ambiente de tensión en el sector, y de éste con la Administración. A la vista de la madurez del mercado español de las infraestructuras, el Gobierno ha venido afirmando que el negocio con más futuro es el de la conservación de aquello que se ha construido hasta el momento. Un anuncio que ha animado a compañías hasta ahora ajenas a esta actividad a disputar una porción del pastel.
'El nivel de exigencia para obtener la clasificación de contratista para la conservación de infraestructuras es cada vez menor al no exigirse experiencia', citan fuentes empresariales molestas con la actual situación.
Desde el sector se está trasladando a Fomento que se extreme la vigilancia sobre la capacidad, grado de especialización y experiencia de los nuevos aspirantes a mantener en buen estado las carreteras. Una segunda demanda es que se elimine el veto, que parece existir de facto, a la renovación más allá de los ocho años de permanencia en un contrato. En tercer lugar, las empresas están solicitando que sea aprovechada al máximo la legislación vigente y las adjudicaciones puedan realizarse por cuatro años, con una posible extensión de dos, y no por los tres años actuales con una posible prórroga de un año.
Una actividad que mueve 2.500 millones anuales
La conservación de infraestructuras mueve en España unos 2.500 millones anuales y da empleo a 10.000 personas, según datos que maneja el sector. Como sucede en la construcción, ACS, FCC, Ferrovial, Acciona, Sacyr y OHL son las que dominan el negocio, con filiales especializadas como API, Grupisa, Matinsa, Valoriza Conservación o Elsan.
Fomento viene destinando unos 1.100 millones de media por ejercicio a la conservación y entre sus objetivos para el año pasado se encontraba que otros jugadores de menor tamaño, normalmente empresas de implantación regional, tuvieran mayor protagonismo en el negocio con el fin de proteger el empleo. Eso ha hecho que se generalicen las alianzas de referencias de toda la vida con firmas más pequeñas, que muchos en el sector tachan de “intrusos”.
Los trabajos de conservación atañen a obras y servicios que van desde el mantenimiento del firme, hasta la limpieza de las cunetas, la retirada de nieve de la calzada o el cuidado de la señalización y alumbrado.
Más allá del segmento de las carreteras, el sector calculó que el déficit que España acumula entre 2005 y 2009 en mantenimiento de infraestructuras, incluidos puertos, aeropuertos, vía férrea, presas y las citadas carreteras, alcanzaba los 8.600 millones de euros. Pero es que sólo en carreteras, lo que ha dejado de invertir este país para tener al día la red suma los 7.295 millones.
El Banco Mundial recomienda a los Gobiernos una inversión anual del 2% del valor de las infraestructuras para el cuidado de las mismas, ratio que también señalaba España en su Plan Estratégico de Infraestructura de Transporte. En 2009 el Estado invertía alrededor del 1,6%, y las Comunidades, el 1% sobre el valor patrimonial de sus carreteras.
Fuente informativa: Cinco Días.