Ana María Peña: “La construcción es un sector dinámico, con futuro y lleno de oportunidades”
El sector de la construcción busca atraer jóvenes y mujeres para asegurar el relevo generacional, referentes como Ana María Peña, jefa de producción en el Grupo Arpada, son clave. Su historia demuestra que la construcción es vocación, técnica y trabajo en equipo, pero también ilusión y orgullo por materializar sueños cada día en la obra.
Uno de los grandes retos que tiene el sector de la construcción es atraer mano de obra cualificada para paliar la falta de relevo generacional. Y eso pasa, sobre todo, por los jóvenes y por las mujeres. Para dar voz a las experiencias en primera persona de mujeres del sector que sirva de referente e inspiración para las futuras profesionales de la construcción hablamos con Ana María Peña, jefa de producción en el Grupo Arpada.
Pregunta. - ¿Cómo llegas al sector de la construcción?
Respuesta. - De pequeña me gustaba muchísimo toda la parte de dibujar, diseñar y modelar. Tenía mis aplicaciones de móvil para diseñar todo este tipo de ideas que me aparecían de repente. Tuve un momentillo de duda en el que quería dedicarme a otra cosa, pero decidí hacer caso a mi yo de 10 años. Puse en valor todo aquello que llevaba soñando desde pequeña que era verdaderamente construir y dibujar.
P.- ¿Has tenido algún referente en la familia que se haya dedicado a esto?
R.- Con los años me he ido enterando que mi bisabuelo era topógrafo. De ahí, puede que venga mi pasión por construir o más por el diseño. Otro referente para mí ha sido mi tío al que siempre le ha gustado mucho la arquitectura. Se ha dedicado a comprar casas y remodelarlas. Él siempre me decía que yo tenía que ser arquitecta o arquitecta técnica.
P.- Vamos a hablar de esa parte formativa, ¿cómo fue tu experiencia en la universidad?
R.- Yo llego a la universidad con un golpe de mala suerte porque yo quería ser arquitecta y no entré en la Universidad Politécnica, que era donde quería estudiar. Me metí a edificación, que se traduce a aparejadores o arquitectos técnicos. Fue pisarlo y me encantó. Descubrí un mundo muy técnico y bonito. En la clase había más chicos que chicas. Actualmente, ya está un poquito más equilibrada la balanza. Cuando empecé seríamos un 30% de mujeres.
P.- ¿Qué te fue gustando más de esa parte técnica?
R.- Al principio seguía pensando en cambiarme al año siguiente. Pero, al final ves la forma en la que se construye cada cosa, llevarlo a la realidad y transformarlo pasándolo del papel a la realidad. Me gustó muchísimo más y dejé toda esa parte del diseño de lado. La edificación me cautivó y cuando hice las prácticas en tercero de carrera fue cuando dije este es mi sitio.
P.- ¿Cómo fueron las prácticas?
R.- Me encontré con una empresa muy buena. Me dieron la oportunidad de empezar las prácticas con ellos y de poner en valor todo aquello que yo estaba viendo en la universidad. Además, te das cuenta de que todo lo que estás viendo en la universidad no era nada comparado con lo que te encuentras en una obra. Fue un choque muy bonito del cual tengo muy buen recuerdo.
P.- ¿Cuéntanos en qué consiste exactamente tu trabajo?
R.- La definición más técnica del aparejador es la persona que ejecuta todo aquello que viene proyectado de un arquitecto o de un estudio. Verdaderamente somos los apagafuegos de la obra. Estamos ahí viendo como se hace cada cosa al detalle, intentando intervenir en el proceso para que salga de la mejor manera posible. Es un poco coordinar todo un proceso que viene dictado en un plano. Yo lo veo un poco como materializar el sueño de otra persona. Al final, la construcción también es construir un poco en bloque. Pero, verdaderamente tú estás materializando algo que ha diseñado alguien con su ilusión.
P.- ¿Cómo llegas a la obra y te vas transformando poco a poco?
R.- Yo llego a la obra con mucho miedo y en un momento un poco tambaleante de mi vida en el cual me costaba mucho sonreír. El trabajar ahí me cambió esa sensación porque llegaba a la obra y sonreía a la gente por la mañana, hablaba con ellos y saludarles, para mí es una parte muy importante de mi trabajo. Los primeros días no iba con mucho ánimo y uno de los capataces que había en mi primera obra me dijo que cuando sonreía transmitía muchísima alegría. Esa frase se me quedó grabada y, a partir de ese momento voy con una sonrisa por la obra. Me transmite una paz, una alegría poder influir en un proceso que es tan bonito y, encima tratar con gente que de verdad es maravillosa dentro de este sector.
P.- ¿Hay alguna anécdota que recuerdes y que te gustaría compartir?
R.- Durante dos años he vivido experiencias muy bonitas. Yo tengo un equipo maravilloso. Nos hemos convertido en una familia de verdad. Un compañero nuestro tiene un hijo pequeñito y tenía que recoger cosas de otoño para llevarlas a la guardería. Nos pusimos todos manos a la obra con cosas de nuestra casa para su hijo. Ayer le hicimos una sorpresa y le montamos en la mesa todas las cosas. Fue muy bonito. A mi lo que me transmite la obra es la sensación de equipo que trabaja por y para algo.
P.- ¿Cuéntanos un poco dónde has estado trabajando?
R.- La primera obra en la que estuve fue en San Sebastián de los Reyes. Es muy especial porque es con la que tomas tu primer contacto. Pero, es verdad, que esta segunda en la que estoy, como la he visto desde el inicio y he hecho más piña con el equipo, está siendo más espectacular. Como anécdota os diré que siempre que despego del aeropuerto de Barajas como va hacia el norte veo las obras en las que he trabajado y me siento orgullosa.
P.- ¿Te ves toda la vida en el sector de la construcción?
R.- Yo sí, 100%. Me encantaría trabajar en obra civil porque me gusta mucho el tema de la construcción de puentes e infraestructura grande. Me gustaría que se desarrollara hacia la rehabilitación de edificios. Mi objetivo es montar algo que sea mío que consista en rehabilitar edificios de Madrid.
P.- ¿Qué destacarías del sector de la construcción?
R.- La construcción te transmite muchas cosas. Es un sector muy bueno, tratas con mucha gente y pones en práctica muchas cosas.
P.- ¿Qué bondades tiene el sector?
R.- Es un mundo muy dinámico, muy divertido y diferente cada día. Te vas a sorprender. Yo voy a la obra con mi planificación y, al final te cambia por completo. Es un sector que pone en valor el trabajo de las personas. Además, de ser un sector que necesita mucha mano de obra, tiene muchas salidas y, siempre, hay trabajo.
P.- Centrándonos ya en las mujeres que nos puedan estar leyendo que digan que el sector no es para mí, es un sector complicado, me da miedo. ¿Qué le podemos para que se atrevan?
R.- Yo les diría que no tengan miedo a enfrentarse y meterse en el sector. Tiene mucha cabida la mujer. Tienen que venir con ilusión y si les llama un poquito la atención lo tienen que probar.