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Santiago Olivares y Juan José Mateos, ganadores del XXXIV Concurso de Albañilería de Mérida, tras diceiséis años presentándose

Compañeros de trabajo y aficionados a este tipo de concursos, se presentaron al certamen por primera vez en 2001 y desde entonces no han dejado de intentarlo

Reportaje
Fuente -

Fundación Laboral de la Construcción.-

El pasado sábado, día 3 de septiembre, la Fundación Laboral de la Construcción de Extremadura estuvo presente en el XXXIV Concurso de Albañilería que, como cada año, convocó el Ayuntamiento de Mérida. En el contexto de las ferias municipales de la ciudad, el certamen se celebró en el Parque López de Ayala. En él participaron once cuadrillas, cuya misión era ejecutar la Puerta de la Villa, imagen que forma parte del escudo de Mérida.

La pareja ganadora del primer premio fue la compuesta por Santiago Olivares y Juan José Mateos, provenientes del Valle de la Serena, en Badajoz. Se presentaron al certamen por primera vez en 2001 y desde entonces no han dejado de intentarlo. En estos diciséis años, han quedado en tercer y segundo puesto en alguna ocasión, pero esta vez han conseguido ser los primeros. Aficionados a los concursos de la albañilería, han recorrido la región y parte del país, presentándose a todos los que podían.

Santiago y Juan José son socios de una empresa de materiales de construcción que heredaron de sus padres, también socios. Llevan dedicándose a la albañilería toda la vida. Santiago reconoce que en el concurso había mucho nivel. “Se busca la perfección, había trabajos muy buenos, pero lógicamente todos tienen algún pequeño fallo, así que gana el que menos fallos tiene”, señala. Según él, lo más dificil fue recrear la palabra "Emérita" con ladrillos.

Olivares confiesa que "la dificultad del concurso es que no se sabe en qué consiste hasta que los participantes no reciben los planos y que se tiene un tiempo limitado para la ejecución". En concreto, las cuadrillas disponían de cuatro horas para ejecutar su obra, aunque el plazo se amplió un poco en esta ocasión. Como reconoce el albañil, “lo malo de ir a contrarreloj es que a veces los trabajos se quedan sin finalizar y es una pena que el público no pueda verlo acabado". Respecto a las otras cuadrillas, Santiago declara que existe una competitividad sana entre ellas y que, al finalizar el concurso, se comentan las obras de los otros compañeros de profesión.

Santiago, que ha sido alumno de la Fundación Laboral, destaca la importancia de este tipo de concursos "para que no se pierda la figura del albañil". Asimismo, manifiesta que se siente muy agradecido con las empresas del sector que patrocinan este tipo de eventos, así como con los ayuntamientos que lo organizan. "Sin las empresas no sería posible, hay que tener en cuenta que además de los premios, se requiere un coste de desplazamientos, dietas, materiales, etc". Y es que a este tipo de concursos viaja gente desde muchos lugares de España.

Cuadrillas finalistas

Los ganadores del segundo premio fueron José Antonio Guerrero y Manuel Sierra, ambos de Bienvenida (Badajoz). Al igual que los ganadores del primero, además de formar cuadrilla, son socios y compañeros de trabajo. Esta pareja se ha presentado al concurso durante nueve años y ésta es la tercera vez que consiguen quedar en la segunda posición, de la que se sienten orgullosos.

José Antonio, que ha sido tanto docente como alumno de la Fundación en Extremadura, lleva 35 años dedicándose a la albañilería. Considera que ha habido bastante nivel en el concurso y que, aunque la pieza a construir tenía bastante difícultad, contaba con la ventaja de tener una estructura "sólida y estable". Además, declara que tienen la intención de seguir participando en las próximas ediciones y, si es posible, llegar a la primera posición. El tercer premio recayó en Gabriel Moralo y Juan Maunel de Antúnez, de San Vicente de Alcántara, en Badajoz. 

La organización

El jurado del concurso estuvo compuesto por Rosa María Pérez Acedo, responsable de Seguridad y Salud de la Fundación Laboral de la Construcción de Extremadura; el arquitecto Rafael Mesa; un técnico del Ayuntamiento de Mérida; y Andrés de la Villa, gerente de BigMat Tevisa, empresa que donó los materiales de construcción al concurso.

Por su parte, la Fundación fue la encargada de entregar los cascos y chalecos a todos los participantes, así como a las cuadrillas del Ayuntamiento que les ayudaba, velando por la seguridad de todos los presentes.

Los trabajos presentados se calificaron teniendo en cuenta tres aspectos: interpretación del plano, organización y desarrollo del trabajo y nivel de acabado. La cuadrilla ganadora recibió un trofeo y 900 euros; la segunda, un trofeo y 700 euros; y la tercera, un trofeo y 400 euros.

Desde la Fundación Laboral queremos dar la enhorabuena a las tres cuadrillas ganadoras y felicitar a las que cada año se presentan a este concurso, por su perseverancia e ilusión. ¡Os animamos a seguir participando!

 

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