Productividad y formación en la construcción
En los últimos meses se viene planteando un debate, amplificado por la inminencia de las elecciones generales, sobre la productividad del trabajo en España. Opiniones dispares vienen presentando a la opinión pública sus razonamientos y predicciones a partir de dos hechos en los que todos coinciden: nuestra economía, en los ocho últimos años, ha crecido por encima de lo que lo ha hecho la productividad, pero se han creado en ese periodo 4,3 millones de puestos de trabajo. Este escenario positivo, inconcebible hace una década, ha tenido un protagonista indiscutible: el sector de la construcción, que junto con el consumo privado ha sido el principal factor determinante del dinamismo de la economía nacional. Así lo ponía de manifiesto recientemente el Banco de España en su último informe trimestral.
La construcción presenta algunas características que habitualmente se utilizan para justificar, o al menos explicar, la caída de la productividad: que es un sector intensivo en la creación de empleo cuando la actividad crece; que esta mano de obra es, en general, de baja cualificación, y que esta situación se agrava aún más con la masiva incorporación al sector de mano de obra procedente de la inmigración, mano de obra en la que, en muchos casos, a los condicionantes antes apuntados se une el desconocimiento del idioma y un bajo nivel de integración social.
No es mi intención entrar en el debate de cuáles sean las causas y remedios de la caída de la productividad, ni si ésta es una cuestión estructural o transitoria. Más bien quiero centrar esta reflexión en un elemento de importancia capital para el sector de la construcción y cuya correcta solución, sin duda, repercutiría en aumentos netos de productividad a medio y largo plazo; este elemento es la estrecha relación existente entre formación y productividad.
Recientemente José Luis Feito explicaba en este periódico que el comportamiento de la productividad a largo plazo -que denomina 'crecimiento tendencial'- está fundamentalmente determinado, entre otras variables, por el sistema educativo. Es decir, que la adecuada formación mejora el nivel de competitividad profesional y ello redunda en una mejora de la productividad sin merma del mantenimiento de los niveles de empleo alcanzados.
Esta cuestión es aún más determinante en este sector por sus características y peculiaridades, ya que es una actividad en la que la obra es única, está situada cada vez en lugar distinto, exige trabajadores especializados en distintos oficios y una movilidad funcional y geográfica mayor que en otras actividades. Además, al ser una actividad de riesgo, exige una formación específica en prevención y seguridad, porque no hay que olvidar que la accidentalidad laboral también incide negativamente en la productividad.
Por eso el sector debe reflexionar y plantearse su propio sistema de formación, que no sólo diseñe y aplique cada empresa. Este es un sector muy fragmentado, en el que operan empresas de todo tipo y tamaño, en el que es muy difícil formar a los trabajadores desde cada una de ellas y alcanzar la eficacia que demanda el trabajo a realizar. Por ello debemos pensar en un sistema de formación que se diseñe, financie y realice con una perspectiva sectorial que contemple todas las necesidades existentes y las satisfaga, independientemente de en qué empresa esté realizando el trabajador su cometido en un momento determinado.
El sector de la construcción ocupa hoy a dos millones de personas, en torno al 12 por ciento de la totalidad de trabajadores en activo en el país; ha hecho, pues, una aportación fundamental al logro de que se haya pasado de una tasa de paro en 1995 del 22,91 por ciento a la actual del 11,2 por ciento. Pero ahora, sin perjuicio de seguir colaborando activamente al mantenimiento y consolidación de los niveles de empleo alcanzados, quizás sea el momento de avanzar en una oferta de formación específica para el sector, que colabore en el aumento de la productividad y, por tanto, de la competitividad de nuestras empresas y del aseguramiento del empleo en el sector.