Caldera apoya la cartilla profesional de la construcción
El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, anunció ayer la puesta en marcha de una estrategia nacional global frente a la siniestralidad laboral, que englobe a agentes sociales, comunidades autónomas, y fuerzas políticas, para que se impliquen y realicen propuestas para combatir los accidentes en el trabajo, con el objetivo de alcanzar la media europea en 2008, lo que supondría reducir a la mitad la siniestralidad laboral en España.
En su comparecencia en la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales en el Congreso, Caldera precisó que esta estrategia responde a la “necesidad nacional y al compromiso de la UE de reducir la siniestralidad laboral, que no se trata de un problema legislativo, sino de la falta de una actuación integral'. Es por ello por lo que esta estrategia diseñará, 'políticas integrales', implicando a todas las partes y basándose en el consenso, para realizar así una política laboral coherente.
En el conjunto de medidas que contempla esta estrategia nacional de trabajo, algunas de ellas ya puestas en marcha, destaca también la promoción de “la cartilla profesional, u otra fórmula análoga, que acredite la formación de los trabajadores de la construcción, sector donde se registra el mayor índice de siniestralidad”.
El ministro de Trabajo también afirmó que “se establece un nuevo programa dirigido a subvencionar la creación de nuevos centros de formación profesional, mejora y ampliación de centros ya existentes, y dotación e instalaciones de los mismos, en los que se impartirá, junto a otras materias, formación en PRL. Para ello, se establece otro crédito extraordinario por importe de seis millones de euros. Dichos centros atenderán los planes de formación continua, suscritos al amparo de la negociación colectiva sectorial para atender las demandas formativas de estos sectores”.
Caldera también abogó por reducir la temporalidad dado que existe una 'clarísima relación' entre temporalidad y siniestralidad. De hecho, recalcó que si España no tuviese un índice de temporalidad tan elevado como el que registra, el país alcanzaría en la actualidad la media europea.