El Gobierno congela el plan de recolocación que aprobó el Consejo de Ministros a mediados de abril
Con la pausa que da Trabajo para introducir nuevas aportaciones, el plan se pondrá en marcha como mínimo cinco meses después de que las cifras del paro comenzaran a ser alarmantes. Asimismo, la nueva secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, en la primera reunión conjunta que mantuvo a primeros de este mes con los agentes sociales confirmó que las conversaciones para reconducir el plan se demorarán un poco.
El plan de Jesús Caldera
La idea inicial de Caldera era dirigir el plan sólo a los nuevos parados, especialmente a los de la construcción. El entonces ministro quiso pactarlo con los agentes sociales y fruto de esas conversaciones quedó un diseño final extensible a todos los parados (los sindicatos consideraban discriminatorio atender sólo a los más recientes) de cualquier sector productivo.
Tras varias semanas de conversaciones, Trabajo cerró un plan que contemplaba la contratación de 1.500 orientadores de empleo para los servicios públicos. El cometido de estos trabajadores era diseñar itinerarios personalizados para cada parado y ayudar a los expulsados de la construcción a reciclarse en otros sectores.
El proyecto contemplaba también ayudas de 350 euros mensuales durante un máximo de tres meses, dirigidas a quienes necesitasen un tiempo de formación para reciclarse y tuvieran ingresos inferiores al indicador público de rentas (516,90 euros mensuales). Estas dos condiciones, junto al coste total del proyecto -201 millones de euros-, figuran en el texto que aprobó el Consejo de Ministros el 18 de abril, por lo que las modificaciones que introduzca Trabajo deberán atenerse al menos a ese marco.
El documento inicial subrayaba el 'marcado carácter temporal' del plan de recolocación, circunscrito al ejercicio de 2008; a partir de ahí, se instaba a una evaluación de las medidas en enero de 2009 y, en función de los resultados, se decidiría 'su prórroga, modificación o cancelación'.
Fuente informativa: El País.