La desaceleración que atraviesa el sector inmobiliario no se ha trasladado a la financiación
Sin embargo, la entrada en vigor, por una parte, de la nueva Ley del Suelo y, por otra, del marco regulador bancario Basilea II, va a afectar de lleno a la financiación. En el primer caso, los empresarios temen que la valoración de terrenos que impone la nueva normativa –que, a partir de ahora se hará en función de la situación actual del suelo, y no de sus expectativas futuras de beneficio– suponga una pérdida de valor que repercuta en su capacidad para recibir préstamos.
Por otra parte, el proceso de adaptación de las entidades financieras a Basilea II las obliga a asignar ratings (calificaciones) para las empresas, de forma que aquéllas que demuestren un menor riesgo se beneficiarán de intereses más reducidos y mejores condiciones, y viceversa.
Las entidades de ahorro están empezando a tomar medidas para ajustarse a las recomendaciones del Banco de España, que ha advertido a las cajas que hagan sus deberes, como ya han hecho los bancos, y reduzcan el peso de los préstamos inmobiliarios para evitar encontrarse con sorpresas desagradables ante el cambio de ciclo. De momento, el sector ha optado por acelerar la emisión de titularizaciones de créditos a promotores.
Asprima: 'Es necesario que la demanda deje de creer que los precios bajarán'
La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) considera necesario que la demanda potencial abandone la creencia, alimentada por la clase política y los medios de comunicación, de que los precios de la vivienda bajarán, ya que, de este modo, se están retrasando las decisiones de compra y con ellas el esperado ‘ajuste’ del mercado.
En opinión de la patronal: “El rígido comportamiento que caracteriza a los precios de los inmuebles no permite prever un escenario de descensos”. No obstante, insisten en que la subida del precio de la vivienda se situará en torno al IPC al cierre de 2007, es decir, próximo al 3%, según los cálculos inflacionistas del Gobierno.
Los promotores entienden que los tipos de interés “parecen haber tocado techo, mientras que los precios de la vivienda se acercan cada vez más al IPC general”. Asimismo, apuntan que “la necesidad de emancipación de la población española permite mantener un escenario de demanda de 500.000 viviendas durante los próximos cinco años”.