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La construcción pasiva… ¿una salida a la crisis del ‘ladrillo’?

En España ya hay siete casas pasivas... Sus impulsores aseguran ahorros de hasta un 90% en la energía que se utilizaría con un sistema de calefacción convencional.

Reportaje

De hace un tiempo han empezado a aflorar en España noticias sobre edificaciones y viviendas,  aquí y allá, que siguen los criterios y patrones marcados por lo que se conoce como “construcción pasiva”…  Las "casas pasivas" reciben este calificativo porque su climatización se basa en diversas estrategias de diseño, como la ventilación natural, la orientación solar o los materiales de aislamiento eficientes.

Sus impulsores aseguran ahorros de hasta un 90% en la energía que se utilizaría con un sistema de calefacción convencional. Asimismo, calculan que se han construido en el mundo unas 30.000 de estas viviendas, siguiendo las tendencias normativas y de consumo más ecológicas y de ahorro energético, y que se edificarán aún más en los próximos años.

Así, recientemente, el diario Cinco Días publicaba un reportaje titulado: “La casa de las 25 ventanas que se calienta con dos secadores de pelo”, que tuvo un gran eco en otros medios y en las redes sociales, sobre todo por su interés social y medioambiental. El reportaje hablaba de la conocida como “Casa Arias” o “Casa Roncal”, ubicada en dicha localidad navarra.

Al parecer sólo hay siete viviendas más como ésa en España. En el año 2006, su propietario, Eduardo Arias, entró con contacto con el arquitecto alemán Wolfgang Berger, quien le propuso hacer una casa pasiva, es decir, pensada para consumir la menor energía posible, ni convencional ni renovable.

Las casas “passivhaus”, un estándar acuñado en Alemania a finales de los ochenta, obtienen frío en verano y calor en invierno mediante un intercambio de flujos de aire entre el interior y el exterior con ayuda de un sistema de filtros que lo renuevan y reparten de forma estable. El aporte extra de energía, cuando se necesita, suele ser mínimo y preferiblemente de origen renovable. En el jardín de esta casa se ha instalado un sistema de geotermia para el agua caliente sanitaria.

La factura eléctrica: 390 euros Vs 3.000

Tal y como recoge Cinco Días, la familia Arias pagó el año pasado 390 euros de factura eléctrica. Para hacerse una idea del ahorro respecto a la necesidad de energía en una vivienda convencional, el hermano de Eduardo, que vive en una construcción de dimensiones parecidas, pagó 3.000 euros.

Las 25 ventanas que este carpintero quiso poner, “es más agradable tener mucha luz”, dice, dan una idea de que la clave para ahorrar energía es un óptimo aislamiento. Por los acristalamientos se suele escapar la calefacción en invierno y el calor achicharra el interior de la vivienda en verano. Aquí no. La envolvente del edificio es una línea continua, no se rompe en ningún punto y se ha aislado a conciencia, con buenos materiales y tapando cada posible punto de entrada de aire hacia la vivienda, ya sea un enchufe o el tubo de salida de la vitrocerámica.

El efecto en el interior es que no se crean corrientes. La temperatura cerca de la ventana varía apenas un grado respecto a la pared. En una vivienda tradicional esa diferencia sube hasta los 12 grados.

El resultado es que esta casa solamente necesita para calentarse en invierno 10 vatios de electricidad por metro cuadrado; esto es el equivalente de dos secadores de pelo. El estándar passivhaus, que empieza a conocerse en España, marca un máximo de consumo de energía de 15 kW por metro cuadrado útil. La de Roncal se mantiene en 12 kW, como muestra orgulloso el certificado que cuelga de la pared del salón.

Entre un 5 o un 10% más de coste de construcción que una tradicional

Según sus propietarios, levantar una casa de estas características cuesta entre un 5% y un 10% más que una tradicional. “Me suelen preguntar por el plazo en el que se amortiza, y la diferencia es que una tradicional no se amortiza nunca por el consumo energético”. En ésta, el sobrecoste se compensa con un menor gasto en climatización, calefacción y agua caliente sanitaria.

Los principios esenciales de una “casa pasiva” son: un gran aislamiento térmico; riguroso control de infiltraciones; carpinterías y acristalamientos de la máxima calidad; aprovechamiento óptimo de la energía solar; riguroso control de infiltraciones de aire; minimizar puentes térmicos; sistema de ventilación contolada con recuperación de aire de alta eficiencia, y cálculo con la herramienta PHPP.

El estándar Passivhaus

El estándar Passivhaus se formula oficialmente en 1988 por los profesores Bo Adamson, de la Universidad sueca de Lund, y Wolfgang Feist, del Instituto alemán de Edificación y Medio Ambiente.

En 1990 se realiza el primer proyecto en estándar Passivhaus: cuatro casas pareadas en Darmstadt-Kranichstein. En 1994 el Dr. Wolfgang Feist funda el PasivHaus Institut (PHI), en Darmstadt (Hessen, Alemania).

Se calcula que existen unas 20.000 construciones realizadas en este estándar que supondrían unos 6.000.000 m2 útiles realizados de Passivhaus en todo el mundo, unos 1.060.000 m2 útiles efectivamente documentados. La región Voralberg (Austria) obliga a que todos los nuevos bloques de viviendas estén realizados en estándar Pasivhaus.

Se trata de un concepto energético aplicable a cualquier estilo de diseño arquitectónico, a cualquier estilo de construcción, y/o a cualquier material utilizado. El consumo energético se reduce a un mínimo gracias a la aplicación de medidas pasivas (aislamiento, estanqueidad, aireación forzada y recuperación del calor del aire), y a las características técnicas del estándar.

Se entiende por medidas pasivas aquellas estrategias que aprovechan el diseño y emplazamiento del edificio para controlar las ganancias de calor y las pérdidas de energía, sin incluir ningún sistema mecánico, como son: orientación, posición del edificio en su entorno; forma y dimensión del edificio (relación Superficie / Volumen); tamaño, proporción y orientación adecuada de los huecos; protección solar de los huecos; distribución interior; ventilación natural; y comportamiento térmico de los materiales

Al tratarse de un estándar definido, la construcción obliga al cumplimiento de requisitos mínimos medibles, lo cual permite comparar la calidad y prestaciones del edificio. Así, entre las condiciones del estándar Passivhaus destacan las siguientes:

  • Se debe conseguir un caudal mínimo, de renovación de aire exigido por persona de 30m³/h.
  • Para poder calefactar el espacio a través del sistema de ventilación controlada se tiene que limitar la demanda energética en una habitación a 10W/m²(u)‏
  • En consecuencia el estándar Passivhaus consiste en la limitación de la demanda energética tanto en calefacción como en refrigeración a 15 kW/m2 a y en un consumo total de energía primaria de 120 kW/ m2 a.
  • Es aplicable a todas las edificaciones independientemente del clima y la zona.
  • En la rehabilitación se puede aumentar las duras limitaciones del estándar de 15 kW/m2 a a 25 kW/m2 a dado que se tiene que trabajar en condiciones predefinidas.

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