La actividad de la construcción cayó en el año 2009 más del 11%, a pesar de los fondos del PlanE para fomentar obras municipales
Ya son dos años en los que la producción en construcción no ha presentado cotas positivas en ningún trimestre y ello está teniendo efectos muy negativos para el tejido empresarial y sobre todo para el empleo sectorial tanto directo como inducido, pues la construcción ejerce un notable efecto de arrastre en otros sectores, desde el ámbito de la subcontratación, hasta el de proveedores de materiales, el de maquinaria o el de tareas especializadas. En los dos últimos años el sector de la construcción ha perdido 867.600 empleos, de los cuales 378.000 corresponden al ejercicio 2009.
Las causas de esta recesión de la actividad constructora en 2009 se deben a la severa caída de la edificación residencial –la inversión residencial cayó un -23,6% en el año lo que suma un recorte del -35% en los dos últimos años, y los proyectos de nuevas viviendas visadas mostraron un descenso del -63,3%, que se suma al del -58% de 2008-; a la retracción de la Edificación no Residencial a causa de la cautela de inversores y empresas por la situación económica; y al flojo pulso de la Rehabilitación y Mantenimiento de Edificios, más ligada a la situación de la economía y al nivel de empleo de las familias. Sólo la Obra Civil parecía capaz de aportar algo de actividad para contribuir al mantenimiento de este sector productivo, pero a pesar de las iniciativas públicas antes mencionadas y ligadas al Fondo de Inversión Local, su empuje en el año no ha bastado para contener el retroceso general.
Las expectativas para este año 2010 son algo mejores, basadas tanto en el esperado repunte de la economía nacional en la segunda parte del año -aunque aún poco significativo- como en el Plan extraordinario de infraestructuras con financiación público-privada anunciado por el ministro de Fomento y que prevé presentar antes de finales del próximo mes de marzo. Aún así el conjunto de la actividad constructora se mantendrá en 2010 en cotas negativas, que el consenso de los analistas sitúa en el entorno de entre el -7% y el -7,5%.