La evolución de la oferta y la demanda favorece un ajuste gradual de precios en la vivienda nueva
Es verdad que el entorno económico general es más incierto. Las tensiones de liquidez en los mercados financieros están siendo más duraderas de lo que se podría esperar inicialmente y la inflación repunta temporalmente ligada al petróleo y a los alimentos. En el corto plazo la actividad económica, sin embargo, sorprende al alza, aunque hacia delante el balance de riesgos presenta un sesgo bajista. El escenario más probable sigue siendo que las turbulencias financieras tengan un impacto limitado puesto que los soportes de la economía mundial son importantes.
Continuará la desaceleración ordenada del sector porque primero la demanda y luego la oferta, se han ido ajustando de modo gradual. Unas condiciones de crédito menos holgadas y un entorno más incierto contribuyen a esta moderación. En 2007 el “gap” entre oferta y demanda no se ha ampliado, lo que apoya la perspectiva de ajuste gradual y ordenado. Esta evolución de oferta y demanda debe favorecer un ajuste gradual de precios, que será el más moderado de todos los que se han producido en el pasado, porque el modelo de crecimiento no se basa sólo en la vivienda, el mercado laboral es más sólido que en el pasado, la situación patrimonial de las familias es buena, los tipos de interés mejorarán las condiciones de accesibilidad y la demografía evoluciona favorablemente como soporte de la actividad a medio plazo.
Con todo ello este análisis del BBVA concluye que el sector inmobiliario español continuará el proceso de ajuste iniciado hace tres años en precios, casi dos años en demanda y tres trimestres en actividad, avanzando hacia una normalización estable. “El sostenido aumento del número de hogares, de creación de empleo en un mercado laboral flexible y unos tipos de interés más bajos, constituyen soportes importantes de este mercado.”