La actividad de las constructoras españolas en el exterior superó la crisis en 2009, con una facturación de más de once mil millones
La distribución de la contratación ha cambiado sustancialmente desde los años 90. Entonces Latinoamérica era el destino preferido para las empresas españolas y, en general, los países emergentes en los que el riesgo de impago de los trabajos realizados estaba más o menos asegurado por organismos financieros internacionales dedicados a ayuda al desarrollo. Ya en la segunda mitad de los 90 y en la primera década de este siglo las constructoras españolas han competido con éxito en todo el mundo, consiguiendo contratos en Canadá, Estados Unidos, Panamá, India o Extremo Oriente, incluso en Australia. Y desde hace unos años, a partir de las sucesivas ampliaciones de la UE, han irrumpido con fuerza en Europa, aprovechando con mucha efectividad su acumulada experiencia en sacar adelante proyectos financiados por los fondos de ayuda comunitaria a los nuevos países integrados en la UE.
En 2009 la contratación continuó centrándose en Europa, donde se concentró más de la mitad el total (56%), y sobre todo en los países de la UE que representaron el 54% del total. En el continente americano se contrató el 33% (América central y del Sur el 17%, y América del Norte y Canadá, el 16%). El restante 13% se repartió entre África, Oriente Medio, Asia y Oceanía. La distribución de la facturación en 2009 también se concentró en los países de la UE con el 62% del total (en Europa el 65% del total) y en América del Norte y del Sur con el 24%.
En 1974 la actividad exterior en construcción de las pocas empresas españolas que se habían atrevido a empezar a competir fuera de España alcanzó una facturación de apenas el equivalente a dos millones de euros. Veinte años después, en 1994 la facturación superó por primera vez el equivalente al millón de euros. A finales del pasado ejercicio esta facturación de exportación española en construcción superó los once mil millones de euros y representó el equivalente al 6,8% de la producción nacional en construcción, que fue de 163.660 millones de euros. La actividad exterior de las constructoras españolas ha dejado de ser hace tiempo una actividad residual para convertirse en un elemento fundamental del negocio y una aportación esencial a sus resultados anuales.
Fuentes informativas: Seopan y elaboración propia.