La UE recomienda el pago por el uso de las carreteras a través de la euroviñeta, para la conservación de las infraestructuras
Entre las alternativas que se han sugerido desde distintas instancias en estos últimos días, sólo parece eficiente, posible y finalista la implantación de la euroviñeta, preconizada por la UE bajo los principios de que quien usa debe pagar y de que quien contamina deba pagar. La euroviñeta sería una tasa a aplicar en principio a los camiones de más de cinco toneladas y, posteriormente a todos los vehículos, por transitar por la red de carreteras comunitarias de alta capacidad.
Sin embargo, en el proceso de discusión de la última Directiva sobre este asunto, aprobada el pasado 7 de junio, España e Italia fueron los únicos países que se opusieron a su implantación. Alegando su inoportunidad en estos momentos, la condición de países periféricos que a su juicio les discrimina frente a países centrales de mayor paso de vehículos y, sobre todo, la inconveniencia de que se quiera imponer sólo a camiones y no a la totalidad de vehículos que utilizan esa red de carreteras, intentaron estos dos países alejar su implantación en el tiempo, dada la complejidad de esa aplicación universal. Como la oposición de ambos ni siquiera daba lugar a una minoría de bloqueo, los negociadores españoles optaron por limar la Directiva lo más posible. Una de sus logros fue que la UE considera, de momento, voluntaria su aplicación por parte de cada país miembro.
Dificultades para disponer de fondos públicos
La conveniencia de tarificar el uso de las carreteras no sólo deviene del impulso que la UE está dando a esta modalidad para financiar nuevas carreteras de alta capacidad e internalizar los costes medioambientales, sino también de las enormes dificultades para disponer de fondos públicos para su conservación. Los entes inversores de todas las administraciones públicas se enfrentan a cada vez mayores recortes presupuestarios que imposibilitan no sólo invertir, sino atender los gastos de conservación de la red existente.
La euroviñeta, al contrario que otras alternativas propuestas, es una tasa finalista según la UE, ya que impone que una parte de su recaudación se destine a mejorar y mantener aquellas vías en las que se pague por su uso. Para que sea eficiente, su implantación debe llevar aparejada que la Directiva se trasponga de modo eficaz y claro, porque una trasposición débil puede hacer fracasar todo el sistema. Que sus ingresos estén afectados a unos fines concretos, de modo que deban dedicarse a la conservación de la infraestructura y a mejorar el sector del transporte. Y por último, que todo el proceso se haga de modo que se fomente la transparencia fiscal porque el usuario debe percibir claramente que no paga dos veces por la misma cosa.
Fuente: elaboración propia.