Las constructoras ajustan los precios frente a la escasez de proyectos de obra pública
Según Seopan, en 2015 la baja media en las adjudicaciones alcanzó el 31,6%, un valor un 40% superior al que había en 2007
Los últimos tiempos han sido difíciles para el sector de la construcción, principalmente por el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera. Los ajustes afectaron a las inversiones en obra pública del Ministerio de Fomento, que durante el primer trimestre del año, apenas adjudicó contratos de construcción de infraestructuras por valor de 297 millones de euros, una caída del 22,4% con respecto al año anterior.
Las constructoras están padeciendo esta caída y para reducir los costes de las infraestructuras, Fomento modificó el peso de la oferta técnica y económica de los pliegos de los concursos para adjudicar los contratos, preponderando la económica. Esta situación, junto con la escasez de proyectos, ha hecho que las empresas hayan ido ajustando cada vez más a la baja sus ofertas. Según Seopan, la patronal que agrupa a las grandes compañías del sector, en 2015 la baja media en las adjudicaciones alcanzó el 31,6%, un valor un 40% superior al que había en 2007 (22,7%).
Desde el sector aseguran que no se pueden construir estas infraestructuras con la mitad del presupuesto con el que fueron pensadas y con los modificados limitados y ganar dinero. "Las empresas licitan obras deficitarias para lograr la clasificación que da la administración y que les permite optar a los proyectos. Sacrifican dinero en un proyecto para poder acceder a otros que sí lo dan", explican fuentes del sector. A pesar de los descuentos ofrecidos, en la mayoría de los casos no incurren en lo que se denomina bajas temerarias, descuentos excesivamente bajos.
Preponderancia económica frente a calidad
En ocasiones, las constructoras detectan fallos en el diseño de los proyectos que dan lugar a los modificados. Explican que "en España apenas se dedica un año a hacer el proyecto", mientras que "en Estados Unidos o Gran Bretaña, tres o cuatro". Este diagnóstico lo avala Fernando Argüello, director general de Fidex, la asociación que engloba a las principales compañías de ingeniería españolas.
"Lo que recomienda la UE es contratar la ingeniería en función de la calidad para asegurar que el proyecto está perfectamente definido. Si lo que hay que hacer está claro, luego no vienen los modificados, las sorpresas y los sobrecostes", explica Argüello. En España, sin embargo, el criterio es dar un 75% de importancia al precio, lo que resta profundidad a los proyectos.